La nueva sede permite una colaboración más estrecha con fabricantes e innovadores en uno de los ecosistemas tecnológicos más dinámicos del país. Sirve como centro regional para asociaciones estratégicas, consultoría técnica, interacción con los clientes y desarrollo del talento local, llevando la experiencia global de Kistler directamente a la costa oeste.
«Con nuestro nuevo centro de Irvine, estamos más cerca de nuestros clientes y de sus retos», afirma Kim Pfluger, directora general para Norteamérica. «Permite a nuestros ingenieros y expertos colaborar directamente en soluciones que mejoran la calidad, la fiabilidad y el rendimiento en todos los sectores que dan forma al futuro».
